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Protección del patrimonio nacional de México mediante el juego

Kevin Ohannessian Author, Kill Screen

Un desarrollador de juegos en México va a la fuente para salvar y compartir culturas en riesgo de extinción, una aventura por vez.

Gracias a Internet existe un vasto mundo, aunque a veces parezca más pequeño que nunca. No obstante, algunas culturas, que todavía son relativamente desconocidas por el público en general, corren el riesgo de extinción a medida que disminuyen sus poblaciones; esto podría evitarse a través de los videojuegos.

“Existen muchísimas culturas cuyas tradiciones superan el valor del entretenimiento de universos inventados”, explicó Edgar Serrano. “Podíamos explotar (en el mejor sentido de la palabra) todas las culturas y tribus indígenas que van desapareciendo en la oscuridad, en vez de rehacer mil veces Call Of Duty y Mario”.

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Serrano trabaja para un pequeño estudio que desarrolla juegos en México llamado Lienzo. Es director y diseñador principal de Mulaka, un juego de aventura inmerso en la cultura de los rarámuris, también conocidos como los tarahumaras, una tribu mexicana que vive en la región de Chihuahua.

El juego comenzó como una aventura del tipo de la famosa serie de Nintendo The Legend of Zelda, que sigue a un joven que se convierte en un gran héroe y siempre salva a una princesa.

Al principio, la decisión de presentar la cultura de los rarámuris no surgió de nobles objetivos.

“En realidad, comenzó como una broma interna. Solíamos decir que íbamos a crear una ‘Zelda pero con cultura mexicana’. Poco a poco la idea comenzó a tener aceptación y dejó de ser tan absurda”, comentó Serrano.

El estudio de desarrollo de juegos comenzó a hablar con miembros y personas ancianas de la tribu y pronto se dio cuenta de que el uso de estos mitos aportaba el objetivo del juego.

“Este tipo de proyecto podía comenzar el ‘proceso de iconización’ que sufrieron otras culturas”, señaló en relación con el momento en el que un idioma se hace tan conocido por el público que algunos de sus aspectos se convierten en íconos de toda la cultura. Pensemos en el acento irlandés, el acento sureño y el acento de Nueva York.

“Cuando empezamos a investigar, todos estábamos interesados. Nos encontramos con historias y tradiciones”, indicó Serrano, quien considera que tal vez el idioma y la cultura de esta tribu mexicana podría obtener exposición para convertirlos en icónicos.

En el juego, el jugador controla al personaje principal Mulaka en su proceso de transformación de guerrero a chamán. Esto supone introducir a los jugadores en los mitos y el lenguaje de los rarámuris y enfrentar los retos de las bestias de la mitología tribal.

El estudio habló con personas ancianas de la tribu y con expertos para recopilar información sobre las aventuras, criaturas y armas, y para contar con datos más precisos.

“Reunimos un grupo de representantes y antropólogos, y trabajamos junto a ellos para evitar poner datos confusos o engañosos en el juego”, explicó Serrano.

El mito de la creación y los dioses de la cultura ofrecen un escenario interesante: la humanidad no es el centro del mundo. En cambio, la supervivencia queda a la merced de los dioses del Sol, la Luna y las Estrellas, que periódicamente ponen fin al mundo y lo comienzan de nuevo.

Mulaka busca la ayuda de los semidioses como el Oso, el Venado y la Serpiente. Si prueba lo que es ante estas criaturas espirituales, es posible que se considere valiosa a la humanidad y los dioses no decidan volver a terminar con el mundo.

mulaka

Una gran parte de la cultura rarámuri se centra en las carreras de larga distancia. La historia de la tribu revela que correr era también el eje principal de sus estrategias de caza y de guerra, por lo que se convirtió en otra parte integral del juego.

Serrano considera que Mulaka necesitará tener éxito como algo más que un objeto cultural.

“El juego propiamente dicho ofrecerá el mismo valor de base que cualquier otro juego: un estupendo tiempo de entretenimiento y una fabulosa historia”, señaló Serrano.

“Nos resulta claro que a la mayoría de los jugadores les tendrá sin cuidado la cultura en la que se basa el juego. Sin embargo, pensamos que, por lo menos, despertará su interés y eso es todo lo que realmente queremos”.

Los mundos recreados en los videojuegos son tan variados y coloridos como el mundo real externo.

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