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La nube esta ampliando el poder de destrucción en los juegos

Zach Budgor Writer
explosión

Las potentes tecnologías nuevas permiten que la generación más reciente de videojuegos, como Just Cause 3, entreguen un impacto explosivo.

La noche ha caído en las montañas nevadas que rodean a una base militar. Un paracaidista solitario, armado con un lanzamisiles, desciende silenciosamente desde un helicóptero. Hay un momento de calma y, luego, comienzan las explosiones. Torres de radio, helipuertos y búnkeres de concreto se ven envueltos en las llamas. El paracaidista recarga y comienza otra ronda de destrucción.

La franquicia Just Cause convirtió en un arte la idea de hacer estallar estructuras. Durante más de una década, Just Cause ha permitido que sus usuarios puedan causar estragos e incendiar el paisaje tanto como ellos deseen.

“Esperamos que nuestros jugadores sean anarquistas”, sostiene Johan Fläckman, vicepresidente de tecnología de Avalanche Studios (desarrolladores de Just Cause).

Captura de pantalla de Just Cause 3

Con cada nueva versión, los jugadores reciben métodos más intensos para expresar sus deseos salvajes y, a menudo, creativos de destrucción. En Just Cause 3 (lanzado a finales de 2015), los usuarios pueden moverse sin obstáculos a través del caos, a medida que dejan una huella de devastación y desatan cadenas consecutivas de explosiones, una tras otra.

El impacto de la computación en la nube

Just Cause 3 no está solo. Ya que pueden aprovechar potencia de procesamiento computacional, capacidades de gráficos y computación en la nube en constante mejora, los desarrolladores de juegos pueden crean experiencias apocalípticas con una intensidad cada vez mayor.

Próximamente, Reagent Games lanzará Crackdown 3, un videojuego que hace uso del sistema de computación en la nube de Azure de Microsoft para manejar sus enormes necesidades de procesamiento y que permitirá a los jugadores destruir ciudades digitales por completo y en tiempo real.

Captura de pantalla de Just Cause 3

De acuerdo con Maurizio Sciglio, fundador de la empresa de servicios en la nube Cloudgine, la computación en la nube puede crear nuevas posibilidades para los desarrolladores y los jugadores. Está convencido de que, dentro de cinco años, la mayoría de los juegos usarán computación en la nube.

En los videos previos al lanzamiento de Crackdown 3, se muestra a un jugador demoliendo rascacielos y destruyendo cuadras completas de ciudades en tiempo real mientras corre a toda velocidad entre los escombros para desmantelar enemigos. Según Ars Technica, el juego realiza los cálculos de física sobre la marcha y los vincula con Azure, el cual responde en milisegundos para presentar lo que el jugador ve en la pantalla.

Dave Jones, fundador de Reagent Games, declara en una publicación de blog que si se usa la computación en la nube para la destrucción en tiempo real, se puede minimizar las oportunidades para hacer trampa y darle a los juegos, como Crackdown 3, casi 20 veces la potencia que aquellos que se reproducen en la Xbox One. Explicó que, en Crackdown 3, los jugadores pueden sembrar el caos a una escala sin precedentes.

La evolución de la destrucción

Otro gran ejemplo de destrucción en acción es Rainbow Six: Siege de Ubisoft, en cual se canalizaron entornos reactivos y destructivos en espacios pequeños. Siege es un videojuego táctico de disparos en primera persona que se centra en la comunicación entre escuadrones. En vez de hacer estallar una isla entera, se colocan cargas explosivas en los muros para superar a los oponentes.

En Siege, la destrucción abre nuevas posibilidades. Julien L’Heureux, programador de física de Ubisoft, compara el uso de la destrucción en el juego con los bloques del juego original de Super Mario Bros.

“No se rompen solo para el espectáculo”, afirma L’Heureux. “Se rompen por una razón para esconder objetos; o bien, para construir o destruir caminos”.

En un enfrentamiento a muerte en modo de multijugador, imagínese escuchar al equipo enemigo en el piso de arriba. En vez de subir rápidamente para enfrentarlos, como lo harían los jugadores de Halo o Call of Duty, solo es necesario hacer estallar el techo y aniquilar a los rezagados.

Captura de pantalla de Just Cause 3

La combinación entre una destrucción flexible impulsada por la física y mundos de jugabilidad abierta entrega a los jugadores un potencial creativo infinito. Sin embargo, también requiere muchísima potencia a nivel técnico.

“Al principio del desarrollo [of Just Cause 3], un artista técnico me contó que pensaba que cada bala debería dejar una marca permanente en el mundo”, dijo Fläckman de Avalanche Studio. Pensaba que esto era una locura, pero más tarde admitió que este tipo de permanencia era algo a lo que debían apuntar.

Por ejemplo, reproducir cada agujero de bala y el deterioro consecutivo de un muro de concreto, sobrecarga la unidad central de procesamiento (CPU). Por eso, el equipo de Fläckman se enfoca en la optimización de la CPU para simular la física con precisión.

La dedicación de Avalanche en esta “destrucción granular”, como la denomina Fläckman, nace del deseo de dejar que el jugador cree su propia acción.

Los avances tecnológicos detrás de la reproducción de la destrucción en tiempo real acercan aún más a los jugadores a la fantasía de protagonizar su propia película de acción.

Captura de pantalla de Just Cause 3

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