A jugar!

Juego explora la relación entre el público de ciencia ficción y LGBTQ

Cassidee Moser Freelance writer, Kill Screen Twitter

En el juego Belladonna, amantes homosexuales crean un mundo de muertos vivientes.

Es fácil comprender el encanto de la ciencia ficción en la cultura popular. El contacto con extraterrestres, la exploración del espacio, la evolución humana y la tecnología avanzada estimulan nuestra imaginación y nos permiten anticipar un mundo fruto de la más pura creatividad.

Sin duda, las espadas láser y las naves espaciales nos emocionan, pero algunas de las ilustraciones más interesantes en estas obras son las de una sociedad futura.

¿Cómo evoluciona esta sociedad?, ¿Cómo cambia?, ¿cómo son sus normas y tabús en un mundo separado del nuestro?

“La ciencia ficción se dedica a mostrar cosas de maneras diferentes a lo que realmente son en la actualidad”, explicó Niklas Hallin, desarrollador del juego de aventura gráfica de ciencia ficción “point-and-click” Belladonna.

Belladonna

En Belladonna, que combina ideas de Frankenstein de Mary Shelley y Camilla de Sheridan Le Famu, dos mujeres amantes crean una población de cadáveres reanimados para encontrar finalmente la aceptación de un mundo que una vez no las acogía.

Tal vez, por este motivo, la ciencia ficción sirva de instrumento idóneo para explorar temas de LGBTQ.

La ciencia ficción presenta un futuro que solo podemos imaginar, uno desvinculado de los sesgos y de las creencias inherentes de la actualidad. Un futuro en el que se ilustran personajes con los que todas las personas se pueden identificar.

Hallin considera que los temas de homosexualidad pueden abordarse bien en la ficción especulativa porque sirven de representación de la “otredad” o personajes cuyas situaciones están fuera de la norma. En ese sentido, los personajes homosexuales son los protagonistas en Belladonna.

Crecer en una sociedad heteronormativa suele hacer que las personas homosexuales se sientan “aisladas” y “raras”, señaló Hallin y agregó que estos individuos suelen terminar relacionándose mejor con los marginados o las criaturas extrañas alienígenas que con los humanos.

“De repente tenemos un público totalmente nuevo, que es marginado tanto en la realidad como en los medios que imitan la realidad, pero que pueden encontrar sus héroes y modelos de rol en la ficción fantástica especulativa”, explicó.

“Como la ciencia ficción se revela en la otredad, siempre puede ser una fuente de afinidad para las personas a las que se las hace sentir un poco ‘otra’”.

La incorporación de personajes homosexuales también tiende reforzar la historia, lo que a veces le aporta un carácter multidimensional y pone mucho en juego. La decisión de Hallin de incluir personajes homosexuales en Belladonna no se vio motivada totalmente por propósitos determinados, sino porque mejoraba la historia que quería contar.

“Al principio, pensé que podían ser hermanas o amigas, tal vez gemelas”, comentó.

“Pero apenas tuve la idea de que podían ser amantes, me di cuenta rápidamente de lo mucho que se ponía en juego y que la historia sería mucho más dramática. Por lo tanto, resulta que los personajes son homosexuales porque permiten contar una mejor historia”.

Muchas veces, el objetivo de la ciencia ficción es ofrecer a las personas una pizarra en blanco, un lienzo que se pintará con las imágenes de lo que podría ser una sociedad diferente y, sin duda, mejor. La ficción popular lo ha demostrado de muchas maneras.

En el programa de televisión de Matt Groening Futurama se abordó el tema del matrimonio gay recurriendo a la parodia. Para ello, se dividieron sus personajes en el tema de “matrimonio robo-sexual”, es decir, la unión de un ser humano y un robot en una relación de amor.

Por su parte, La guerra interminable de Joe Haldeman, que expresa los sentimientos del autor sobre la guerra de Vietnam, narra la historia de una soldado que luchó en una guerra que abarcó miles de años y que, al final, lo enfrentó con una sociedad en la que la homosexualidad era la norma.

Buffy, la Cazavampiros exploró puntualmente temas relacionados con la homosexualidad durante siete años y uno de sus personajes principales era una lesbiana.

Kameron Hurley, autora de The Mirror Empire, suele incluir personajes de distintas orientaciones y géneros en su trabajo de ciencia ficción y fantasía. Este enfoque, según explica Hurley, le aporta profundidad a los mundos que crea.

“Para escribir ficción fantástica, ya sea fantasía o ciencia ficción, mi tarea no solo es reconocer el mundo tal como es realmente, en contraposición a lo que dicen los medios que es, sino también llevar sus límites unos ocho, ochocientos u ocho mil pasos más adelante”, señaló.

“Si no hago eso, si solo dedico todo mi tiempo a sistemas y mapas mágicos, y a reunir grupos homogéneos de personas heterosexuales y binarias en una aburrida monarquía patriarcal de la que hemos leído millones de veces, flaco favor le hago a mis lectores y me hago a mí misma”, explicó Hurley

“Escribo ficción imaginativa. Si no puedo imaginar personas en un amplio espectro de diferencias, habré sufrido una estrepitosa falta de imaginación”.

Los mundos recreados en los videojuegos son tan variados y coloridos como el mundo real externo. 

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