A jugar!

De jugar en un cibercafé a ser una atleta profesional de deportes electrónicos

La carrera dominante de Christine “Potter” Chi, experta en Counter-Strike, demuestra cuán lejos han llegado los deportes electrónicos (eSports) desde sus humildes inicios.

Después de ir a la iglesia un domingo, cuando Christine “Potter” Chi tenía 13 años, siguió a su hermano y sus amigos a un torneo amateur de Counter-Strike en el cibercafé “Mug and Mouse” en Dallas, Texas. Mientras bebía té de burbujas, Potter y sus reacias amigas observaban como los equipos se enfrentaban sin nada más que perder que el orgullo.

“Cuando me dí cuenta de que se enfrentaban uno contra el otro, despertó mi lado competitivo”, dijo Potter.

Más de quince años después, Potter ya ha ganado cinco campeonatos mundiales de Counter-Strike y es un recordatorio de lo lejos que ha llegado el profesionalismo en los eSports. En la actualidad, los jugadores compiten por millones de dólares, realizan regímenes de entrenamiento extenuantes para prepararse para los encuentros y compran el equipo más rápido y novedoso para superar a sus oponentes.

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Potter, proveniente de la indiscutida cuna del entorno competitivo de Counter-Strike en Norte América, pasó de ir a escondidas a los cibercafés en Dallas a, seis años más tarde, competir en el torneo Electronic Sports World Cup (ESWC) en París. Ella vio los eSports desde sus cimientos, antes de empezar su ascenso a la cima durante el período de estadios en 2006, solo para resistir la caída de la escena entre 2008 y 2009.

A pesar de su estatus como una videojugadora veterana, Potter dice que jamás se habría imaginado en qué se convertiría Counter-Strike y la escena eSports en general. En los últimos dos años, se ha vuelto común que haya un torneo con un premio entre 250 000 y 1 millón de dólares fin de semana por medio. Actualmente, casi todos los eventos principales se realizan en estadios que normalmente se reservan para conciertos de Kanye West y juegos de la NBA, lo que dista bastante de los torneos del cibercafé “Mug and Mouse” donde cada uno llevaba su propia computadora.

Este pasado octubre, Potter y su equipo (CLG Red) regresaron para defender su reinado como campeonas en ESWC. Sin embargo, a diferencia de la primera vez, no regresará a la casa de sus padres ni a su trabajo oficial para esperar el torneo del siguiente año. En cambio, ella y los miembros de su equipo retomarán inmediatamente su estricto programa de entrenamiento en la sede designada de CLG Red, cerca de Los Angeles. Esta incluye un entrenador de equipo, un preparador físico personal y un chef privado con comidas planificadas de antemano.

Ya que se triplicó la cantidad de torneos de eSports en los últimos cinco años, también aumentó rápidamente el valor de los premios. Por consiguiente, el nivel de inversión, compromiso y competición de los jugadores ha alcanzado su punto culminante.

“En los primeros días, participar en eventos y practicar era tener mucho tiempo libre, o hacerse el tiempo, de la misma forma en que un equipo local de softball se reúne y practica”, explicó Trevor Schmidt, gerente senior de ESEA.

“Ahora, los jugadores de CS tienen trabajos a tiempo completo con expectativas sin interrupciones y una residencia millonaria con salas de práctica”.

Los jugadores de CS:GO (Counter-Strike: Global Offensive) pueden escoger en qué eventos participarán, lo que les permite crear un ecosistema completo de torneos con premios grandes y pequeños. Esto ha permitido que jugadores como Potter conviertan la competición en carreras de tiempo completo.

El precio de toda esta oportunidad es elevado.
El nivel de juego aumentó de forma exponencial junto con la profesionalización de los eSports. No obstante, según Potter, muchas estrellas veteranas de eSports empezaron a jugar en sus sótanos porque les gustaba, no por la fama.

“Como videojugadores profesionales, estamos aprendiendo mucho sobre la ética de trabajo”, afirma Potter. “La brecha entre habilidades ha aumentado casi diez veces. Las personas se están convirtiendo en robots; la perfección lo es todo”.

Sorpresivamente, en este nuevo mundo de juego muy competitivo y profesional, el mayor problema que enfrentan los jugadores profesionales es el desgaste. Erik Stromberg, instructor del equipo CLG Red, ahora considera que impulsar un equilibrio en la vida fuera de CS: GO es la clave para el éxito de cualquier equipo.

Equipo CLG Red

“Hemos logrado un nivel profesional en el que los jugadores pueden enfocarse exclusivamente en mejorar en Counter-Strike. Esto nos permite alcanzar nuevas alturas”, explicó Stromberg. “Sin embargo, necesitamos poder hacer otras actividades distintas al videojuego. Así, cuando juguemos de ocho a diez horas al día, aún tengamos hambre de victoria”.

Según Stromberg, Potter puede mantener esta hambre sin importar qué ocurra. También es una de las jugadoras más reticentes a tomar un descanso. Este nivel de intensidad es bastante común considerando cómo han crecido los eSports y se han convertido en el monolito que son ahora.

Debido a que, sin considerar la autentica sorpresa de la profesionalización de los eSports, la velocidad también ha sido algo sin precedentes. La mayoría de las ligas modernas de deportes, como la NFL, la NBA o la FIFA, demoraron décadas en alcanzar un tamaño decente.

“No se me ocurre ningún otro deporte que haya surgido y que, en menos de 20 años, haya crecido hasta este punto”, sostuvo Schmidt.

La razón es, al mismo tiempo, algo esperable y sorprendente. Como la mayoría de los deportes, los auspiciadores se encargan de guiar su crecimiento por medio de torneos y premios en efectivo. No obstante, lo que hace realmente únicos a los eSports es la forma en que los mayores auspiciadores impulsan la tecnología que hace posible el deporte.

Históricamente, Intel, su mayor patrocinador, ha tenido un interés personal en proporcionar la tecnología y los torneos que puedan elevar el nivel de juego.

“Siempre necesitarás la mejor tecnología para jugar bien Counter-Strike”, afirmó Potter, quien agregó que, tanto durante las prácticas como en un torneo, los problemas técnicos suelen ser nefastos. “Lo primero que noto en mi experiencia con las computadoras son los FPS (cuadros por segundo) y los hertz (velocidad de procesador en gigahertz)”.

Las frecuencias de actualización constantemente altas y una CPU de alto rendimiento le dan a Potter los resultados que necesita. Sostuvo que una pequeña falla en la cadena, sin importar lo pequeña que sea, puede arruinar todo el juego. Jugar en un procesador i7 6700k le permite permanecer concentrada en mantenerse en la cima de la implacable competencia.

A pesar de su hambre de victoria y de permanecer en la competencia, jugar para una audiencia de miles de personas en estadios de todo el mundo no fue lo que la convenció de su éxito. Ella supo que lo había logrado el día en que su madre aprendió a enviar mensajes de texto solo para preguntarle cuál era su apodo de juego.

“Ella quería buscarme en Google”, dijo Potter, “para poder presumir con sus amigos”.

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