Educación

Cómo la Dra. Shirley Ann Jackson desafió los obstáculos de género y raza para convertirse en un modelo a seguir fundamental en el ámbito de la ciencia

A pesar de los desafíos de crecer durante los comienzos del movimiento de los derechos civiles, cuando las oportunidades para los afroamericanos eran limitadas en el mejor de los casos, una de las científicas más prolífico del mundo logró algo contra todo pronóstico.

En 1957, el mundo observó cómo el satélite ruso Sputnik fue lanzado al espacio, lo que dio inicio a la carrera espacial y catapultó innumerables sueños al mismo tiempo que una generación de niños imaginaba su futuro como inventores y exploradores, ingenieros y astronautas.

Una de ellos fue Shirley Ann Jackson, una niña de 11 años de edad de Washington, D.C., quien se convertiría en la primera mujer afroamericana en obtener un doctorado en física nuclear del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), lideró la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos (NRC), sirvió como presidenta del Instituto Politécnico Rensselaer (RPI) y ganó la Medalla Nacional de Ciencia.

La Dra. Shirley Jackson con el presidente Barack Obama
La Dra. Shirley Jackson con el presidente Barack Obama

Sin embargo, la mujer a la que la revista Time luego nombró como “el modelo a seguir más importante en el ámbito de la ciencia” casi no tuvo una historia exitosa. Debido a su color de piel, su trayectoria casi se vio frustrada.

“La Dra. Jackson es una inspiración increíble”, comentó Rosalind (Roz) Hudnell, la ejecutiva que lanzó la iniciativa Diversity in Technology de 300 millones USD el año pasado.

“Sus logros en el ámbito académico y en la física teórica literalmente le dieron forma a la manera en la que nos comunicamos en el mundo”, continuó.  “Los logros de la Dra. Jackson demuestran el poder del potencial humano liberado a través de la diversidad”.

Superación de los desafíos 

Durante la juventud de Jackson, las escuelas de todo el país aún estaban segregadas y la calidad de la educación en las escuelas no era equitativa.

En la ceremonia de juramento de Jackson para el puesto de NCR en 1995, Al Gore rememoró el pasado y dijo esto:

“Hay una escuela maravillosa a tan solo unas cuantas cuadras, pero Shirley no tiene permitido entrar al establecimiento”, dijo. “E incluso en el nivel de enseñanza secundaria en Washington, las escuelas carecen de clases pequeñas y modernos laboratorios que un científico necesita… para convertirse en ‘La magnífica Shirley'”, el apodo que Jackson adoptó cuando era una niña joven y llena de esperanzas.

Sin embargo, a diferencia de otros antes que ella, gracias a la histórica decisión de la Corte Suprema de 1954 en el caso Brown contra el Consejo de Educación que exigió la integración de las escuelas, Jackson tuvo la oportunidad de seguir sus sueños.

El camino no siempre fue fácil.

“Los desafíos más importantes vinieron después de que me fui de Washington”, dijo.

Cuando comenzó la universidad, ella esperaba crear lazos con otras mujeres (habían 45 en su clase), pero como contó a la revista Science, no se querían sentar con ella durante las comidas ni tampoco la querían en los grupos de estudio.

Como una de las únicas dos mujeres afroamericanas en su clase de primer año de un total de 900 alumnos en el MIT en 1964, Jackson generalmente se sentía sola.

“Tuve que trabajar sola”, contó Jackson. “Pasé por un período de depresión, pero en cierto modo tienes que decidir si serás perseverante en lo que haces y que no dejarás que las personas te desanimen”.

Esta actitud y determinación permitieron que Jackson obtuviera su título universitario y continuara trabajando.

Completó su doctorado en la teoría de partículas elementales en 1973, por lo que se convirtió en la primera mujer afroamericana en obtener un doctorado del MIT y segunda mujer en los Estados Unidos en obtener un doctorado en física.

Luego realizó trabajos en física teórica en el Laboratorio Nacional de Aceleración Fermi en Illinois, y posteriormente en el Centro Europeo para la Investigación Nuclear en Suiza, donde se acostumbró a ser parte de la única minoría en las reuniones.

“Si entregas un ensayo de física, más vale que sea bueno”, dijo una vez, en la que reconoció que, que a pesar de ser la única mujer negra en la sala, se destacó. “Porque las personas recordarán”.

Además de su trabajo en física teórica, Jackson dedicó 15 años en los Laboratorios Bell, donde sus experimentos en física condujeron a numerosos avances en telecomunicaciones, incluidos el fax portátil, el teléfono de tonos, las celdas solares, los cables de fibra óptica y la tecnología tras el identificador de llamadas y la llamada en espera.

El cambio al ámbito nuclear

En 1995, el presidente Bill Clinton eligió a Jackson como presidenta de NRC, donde tuvo el control de todos los aspectos de la industria nuclear nacional fuera del ejército. Ella formó la Asociación Internacional de Reguladores Nucleares (INRA), que examina los problemas y proporciona asistencia a otras naciones en asuntos de seguridad nuclear.

“El descubrimiento científico y la innovación tecnológica son fundamentales para la seguridad mundial”, comentó Jackson, después de ser seleccionada como miembro de la Junta Asesora de Inteligencia de Barack Obama en 2014. “Por mucho tiempo he creído que los expertos en los ámbitos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (CTIM) tiene una obligación especial de compartir el conocimiento y las perspectivas en el ámbito de la política pública para ayudar a informar de mejor manera la toma de decisiones”.

Cómo inspirar a la próxima generación

Desde sus primeros días en el MIT y durante el transcurso de su carrera, Jackson disfrutó enseñar a los demás, por lo que regresó repetidas veces al mundo académico.

Asumió un puesto como profesora en Rutgers desde 1991 hasta 1995, y luego, en 1999, se convirtió en la primera mujer y primera presidenta afroamericana del Instituto Politécnico Rensselaer, institución que recientemente obtuvo el lugar 39 de las universidades nacionales según U.S. News & World Report.

Su objetivo: aumentar la cantidad de estudiantes, especialmente de mujeres y minorías, que deseen estudiar carreras de CTIM e inculcar una pasión por la investigación y el descubrimiento en el ámbito científico.

“Los alumnos que educamos hoy en día son los que impulsarán las innovaciones del mañana”, dijo Jackson mientras promovía la iniciativa de ciencias para el 2034 The Science Coalition. Comentó que aquellos estudiantes prosperarán si reciben apoyo en educación e investigación en ámbitos relacionados con CTIM.

Jackson, miembro del Salón de la Fama

La gran cantidad de distinciones de Jackson incluye su inducción en el Salón de la Fama de Women in Technology International (WITI) en el 2000 y el Salón de la Fama Nacional de Mujeres en 1998. También fue reconocida como una de los genios más importantes en 50 Greatest Living Geniuses por The Best Schools.

Este año, Jackson fue galardonada con uno de los premios más prestigiosos de la nación, la Medalla Nacional de Ciencias, otorgada por el presidente Obama.

“Con el paso del tiempo, la Dra. Jackson ha revolucionado la forma en la que la ciencia informa a la política pública”, dijo Obama. “Desde la reformulación de la seguridad en nuestras plantas nucleares a la formación de una nueva generación de científicos e ingenieros que se ve más como la nación diversa e inclusiva de la que ella disfruta”.

Hudnell de Intel, quien ha conocido a Jackson a través de los años, dijo que es increíblemente importante compartir las historias como las de Jackson con la juventud de hoy en día.

“Una falta de diversidad en la ingeniería y en la ciencia de la computación conllevará a una falta de nuevas ideas, nuevos productos y nuevos servicios para cumplir con las demandas del nuevo mundo”, explicó, y agregó que la historia de Jackson demuestra que es posible, incluso ante increíbles desafíos.

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