Salud

Cómo la ciencia puede hackear el límite atlético humano

Los investigadores creen que los seres humanos pueden estar llegando al límite de lo que es posible en especie, ¿pero será posible hackear este límite? ¿Sería ético?

Imagine saltar por encima de las vigas de una portería oficial de fútbol u obtener el impulso necesario para lograr saltar el equivalente a dos coches pequeños. O incluso, correr 100 metros en 10 segundos. En los dos primeros casos, los atletas que tienen el récord mundial de salto de altura y de salto de longitud, Javier Sotomayor e Mike Powell, respectivamente, podrían en teoría, lograr estos efectos con sus números ya registrados: 2.45 metros para Javier y 8.95 metros para Powell. En este último, varios atletas ya lograron el hecho. Destaca, claro está, los 9.58 segundos de Usain Bolt, en 2008.

Los récords de atletismo son representaciones fiables de los límites del cuerpo humano. En tiempos en los que la dieta, la ropa y otras características pasan a tener una importancia para el éxito del deporte, ¿estaríamos llegando al límite crítico del ser humano? Aunque la respuesta corta y obvia parece ser que sí, la larga involucra una compleja explicación con elementos de ciencia y de tecnología.

Antes, válgase un ejemplo de cómo los récords mundiales son cada vez más difíciles de superar. Entre 1915 y los años 2000, el récord de los 100 metros rasos disminuyó pasando de 10.60 segundos a 9.79: 80 centésimas de diferencia. Desde entonces, fueron solo 20 centésimas de cambio a los 9.58 actuales de Usain Bolt. Y parece que será difícil que vuelva a superarse, considerando que Bolt es un fenómeno, un punto fuera de la curva.

Antes de las Olimpiadas, la revista Scientific American publicó un artículo cuestionando los límites humanos. Según la publicación, en caso de que Usain Bolt rompiese el récord de los 100 metros mundiales, podría hacerlo de manera definitiva. “Los investigadores están especulando que quizá nos estemos acercando a nuestro límite fisiológico colectivo, que los hechos atléticos están llegando a una barrera biológica”, dice Bret Stetka, de la revista Scientific American.

Sprinters

La publicación cita un estudio de 2008 hecho por la Universidad de Stanford. En la ocasión, el biólogo Mark Denny publicó una investigación para determinar si existe un límite en la carrera de un animal. Para ello, analizó tres deportes que involucran la carrera: atletismo, hípica y carrera de galgos. La conclusión del estudio fue que sí existe un límite para que una especie cubra cierta distancia, y quizá ese límite ya se haya alcanzado en algunas modalidades. “Solo hay que ver la carrera de caballos, que considero un paralelismo con lo que ocurre con los humanos. Los tiempos vencedores no mejoran desde los años 1970, a pesar de los esfuerzos y de miles de dólares gastados en que los caballos sean más rápidos”, dijo Denny en Scientific American.

Según los estudios de Denny, un ser humano puede correr 100 metros rasos en 9.48, diez milésimas menos que el récord actual. Una modalidad que ya pudo haber alcanzado su límite es el maratón femenino. El récord mundial de Paula Radcliffe, en 2003, de 2 horas, 15 minutos y 25 segundos, se considera como casi el mejor tiempo posible. El tiempo masculino de 2 horas, 2 minutos y 57 segundos puede mejorarse tres minutos, según Denny. Eso sin ningún apoyo de fármacos que mejoren el desempeño, cabe señalar.

Al contrario de lo que define el estudio, el profesor Peter Weyand, de Southern Methodist University, dice que todavía no llegamos cerca de nuestro límite. Para él, hay dos caminos que deben explorarse para buscar una mejora, por lo menos en las pruebas de resistencia: o aumentar el número de sangre bombeada por el corazón o aumentar la concentración de oxígeno en la sangre. “No creo que hayamos llegado a nuestro límite. Creo que las personas van a encontrar maneras de mejorar la distribución del oxígeno en el cuerpo y extraer un rendimiento mejor del ser humano. La única cuestión es si estas aproximaciones se considerarán legales”, afirma.

¿Y cómo puede la ciencia, efectivamente, ayudar a romper estos récords?

Según la revista Scientific American, la respuesta para aumentar nuestra capacidad atlética puede estar en las mitocondrias, estructuras de las células responsables de la generación de energía. En una persona común, la mitocondria representa el 2 % del volumen de la célula; un número que pasa al 4 % en los atletas de alto nivel. En el colibrí, por ejemplo, este número llega a niveles increíbles del 40 %. “Está claro que hay límites en el hecho de que simplemente no es posible tener más mitocondrias en una célula, pero creo que todavía hay espacio en los humanos”, comenta Weyand.

Él admite que este tipo de bioingeniería de las células puede traer la misma discusión ética sobre el dopaje. “Va a ser muy difícil determinar que es legal y que no lo es”, prevé. Para él, será muy difícil tener métodos de antidopaje que identifiquen estas nuevas formas de mejorar el rendimiento.

Además de eso, hay métodos como el CRISPR-CAS9, tecnología de edición de genes que permite modificaciones específicas, y que sería casi imposible de identificar. Imagine, por ejemplo, que se puedan modificar los genes de las personas para tener una mejora atlética.

dna

Un caso interesante es el de Eero Antero Mantyranta, campeón siete veces de las Olimpiadas de invierno esquí. Su éxito fue tal que se le investigó por dopaje, pero no llegó a identificarse nada. Después, se realizó un estudio genético en su familia y se descubrió que porta un gen que aumenta el nivel de hemoglobina de la sangre, la molécula que carga el oxígeno en la sangre, permitiendo que tuviese una ventaja en los eventos de resistencia.

La discusión sobre la ética es compleja, pero Mark Denny cita el básquetbol como un ejemplo de lo que es considerado mejor y cómo las reglas del juego cambian. “Hasta 1979 no existía la línea de tres puntos”, comenta recordando que hoy en día los equipos usan este recurso como nunca. Para él, las reglas del juego pueden cambiar, y quién sabe si de aquí a 40 años quizá las personas estén conversando normalmente sobre la edición de genes en el deporte.

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