Estilo de vida

Ciclismo del futuro: nuevas tecnologías permiten que el ciclismo en ciudad sea más seguro

Dana McMahan Writer

¿De qué manera la tecnología de las bicicletas inteligentes permite que las ciudades se vuelvan más conscientes y seguras para quienes se movilizan sobre dos ruedas?

Con las crecientes consecuencias del cambio climático, el exceso de vehículos motorizados y los centros urbanos abarrotados de personas, las ciudades de todo el mundo están buscando distintos métodos para que las personas dejen sus vehículos y tomen sus bicicletas.

Desde Detroit hasta Dubái, las ciudades buscan medios para abordar el peligro que representa que medios de transporte lentos e impulsados por seres humanos circulen junto con objetos metálicos pesados y que van a alta velocidad. Las mejoras en infraestructura incluyen la construcción de ciclovías y rutas ecológicas, la instalación de barreras físicas entre las bicicletas y los automóviles, el lanzamiento de programas de bicicletas compartidas y campañas educativas creadas para recordarle a los motoristas que deben compartir el camino.

Estacionamiento para bicicletas con bicicletas

“Utilizar la bicicleta en la ciudad es algo lógico. Invertir en infraestructura para bicicletas es una medida moderna e inteligente que pueden tomar las ciudades”, sostiene Copenhagenize Design Co, una empresa consultora que ayuda a las ciudades a crear infraestructura y cultura de ciclismo. Sus datos (que calculan el tiempo de viaje, el riesgo de sufrir un accidente y los beneficios para la salud) demuestran que cada kilómetro recorrido en bicicleta produce una rentabilidad social de 24 centavos, mientras que se genera una pérdida social de 84 centavos por cada kilómetro recorrido en automóvil.

Las mejoras en el ámbito del ciclismo también tienen un impacto positivo en las economías locales. Matt Benjamin, líder de la práctica de planificación activa del transporte en Fehr & Peers, destaca un estudio que se hizo en la ciudad de Nueva York llamado “Measuring the Street” (Medición de la calle). En el cual se descubrió que asignar a los ciclistas algunas rutas de los automovilistas genera un aumento en las ventas de los negocios locales y una reducción en los índices de desempleo en las calles cercanas.

A pesar de los beneficios obvios, los futuros ciclistas siguen enfrentando desafíos.

Según un artículo de la BBC sobre el futuro del ciclismo, el obstáculo principal que varias ciudades enfrentan para aumentar la cantidad de ciclistas es que muchas personas no se sienten cómodas con el hecho de compartir la calle con automóviles y camiones que circulan a alta velocidad. Esto se debe a que, según el estudio, gran parte de las ciudades modernas están diseñadas para los automóviles.

Ciclovía en el centro de Portland
Ciudades como Portland, Oregón que cuenta con una sólida infraestructura para bicicletas que facilita el transporte en este medio.

Sin embargo, muchos obstáculos se pueden superar. Ciudades como Portland, Oregón, que son un ejemplo de cordialidad hacia los ciclistas, se jactan de tener miles de bicicletas disponibles en sus programas de bicicletas compartidas, un índice de viajes en bicicleta de más del siete por ciento y una ley que indica que los proyectos para nuevas vías deben incluir ciclovías protegidas.

Incluso ciudades que no son conocidas por adoptar un estilo de vida centrado en el ciclismo han realizado grandes avances. El próximo año, Chicago ofrecerá la primera red de ciclovías completamente protegidas del país para quienes habitan en el centro de la ciudad; por otra parte, San Francisco aumentará su programa de bicicletas compartidas para entregar un total de 4 500 bicicletas en la ciudad y siete mil en la Región de la Bahía.

Formas en que ayuda la tecnología

Además de los difíciles cambios estructurales, la tecnología impulsa los esfuerzos de muchas ciudades para hacer rutas más seguras y de fácil acceso para los ciclistas.

En Detroit, los ciclistas están comenzando a utilizar sus amplias calles y rutas, lo que produjo que los funcionarios de la ciudad tuvieran que abordar las preocupaciones en cuanto a seguridad, expresó Todd Scott, director de la organización Detroit Greenways Coalition. Para atender dichas preocupaciones, se instaló un sistema cableado con cámaras digitales y cabinas telefónicas en el céntrico River Walk y en los planes futuros se incluye una actualización del sistema que proporcionará conexión Wi-Fi en toda la ruta, dijo Scott.

Detroit, conocida popularmente como Motor City, también busca agregar un sistema inalámbrico de seguridad en los 42 km (26 millas) de la ruta ecológica, que incluye Dequindre Cut (un programa rail to rail) y diversos vecindarios y rutas de la ciudad. Otras ideas, como Green Wave de Chicago, permiten que los ciclistas se encuentren solo con luces en verde en cada cruce.

La ciudad también instaló contadores automáticos para rastrear los datos de los ciclistas y peatones.

“Cuando los números comenzaron a llegar, las personas se sorprendieron”, por la cantidad de ciclistas, afirmó Scott y señalo que los datos están ayudando a impulsar aún más las inversiones que se deben realizar para mejorar la infraestructura para las bicicletas. “Fue toda una revelación”.

Recopilar datos sobre las ubicaciones de las bicicletas es un punto clave en cualquier ciudad que tenga la intención de convertirse en una más amable con los ciclistas. “Algunas ciudades más grandes recopilan grandes cantidades de datos para identificar los problemas de seguridad a fin de saber exactamente dónde deben dirigir los recursos”, declaró Ken McLeod, administrador de la política local y estatal de la agrupación “League of American Bicyclists”.

Protección de los ciclistas

La tecnología también puede ayudar a proteger a los ciclistas mientras circulan con otros vehículos. Por ejemplo, en Chattanooga, los funcionarios de la policía que circulan en bicicleta utilizan un dispositivo de ultrasonido para medir la distancia a la que pasan los motoristas. Cuando los automóviles no respeten los 91 centímetros (tres pies) de separación que exige la ley, el funcionario los alcanzará en el siguiente semáforo y les dará una advertencia.

MindRider, un casco que desarrolló el MIT, rastrea los niveles de interacción y estrés de un ciclista durante un viaje. Recopilar estos datos de los usuarios, como lo hizo la empresa en Manhattan, proporciona un panorama de la experiencia de circular en bicicleta por la ciudad. Como el nivel de estrés que se registra en las rutas, en ocasiones, indica congestión en la ciudad, los ciclistas pueden consultar este panorama y elegir su mejor ruta.

Un bus con la tecnología de sensor de punto ciego
Foto del Sensor de punto ciego cortesía de Future Cities Catapult.

Mientras que en Londres, el laboratorio de diseño Future Cities Catapult se fija en el futuro cercano. Mediante su proyecto de investigación Connected Streets, Catapult trabaja en examinar la función que las tecnologías conectadas podrían cumplir en los paisajes urbanos del futuro.

Los descubrimientos de un experimento impulsaron el desarrollo de varios prototipos que se investigaron y desarrollaron cuidadosamente, y que podrían ayudar a reducir los obstáculos que enfrentan los ciclistas.

En uno de sus experimentos, dos ciclistas recibieron la misma ruta, con la diferencia de que una persona conocía la zona y la otra no. Anastasia Vikhornova, una investigadora y diseñadora que trabaja en Catapult, explica que el objetivo era medir aspectos como cuánto demoraría la persona que no estaba familiarizada con la zona en completar la ruta y cuántas veces consultarían el sistema de navegación.

El ciclista que desconocía la zona consultó en reiteradas ocasiones su mapa de Google y luego dejó completamente de lado el sistema de navegación y comenzó a guiarse por las señales visuales. Se demoró casi una hora más en completar la ruta.

Para abordar aquellos problemas comos los que el principiante enfrentó en este experimento, Catapult desarrolló dos prototipos que ofrecen “avisos” de navegación que aumentan las herramientas de navegación existentes y que se encuentran integrados en lentes o visores. El primero proporciona indicaciones que se adaptan según el tráfico, mientras que el otro guía al ciclista con puntos de referencia en lugar de los carteles indicadores en la calle.

Corrección de la ruta
Foto de la corrección de ruta cortesía de Future Cities Catapult.

“La idea es utilizar algo que no distraiga al ciclista, que no lo obligue a detenerse y bajar de la bicicleta”, dijo Vikhornova, “… que los guiará y les mostrará la ruta más corta”.

Otros prototipos incluyen Sensing Cities, que ayuda a los ciclistas a alejarse de las zonas más contaminadas. Otro tipo ayuda a advertir a los ciclistas de los puntos ciegos de los vehículos y otro ejemplo es uno que ayuda a crear una ruta de navegación en las estaciones de bicicletas compartidas.

Si bien los cambios en la infraestructura deben ser en conjunto con nueva tecnología, cuando se combinan pueden crear ciudades más seguras y acogedoras para quienes circulan en cualquier medio de transporte.

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